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Wednesday, November 01, 2006

Historia de la Ciudad de Faro

Historia de la Ciudad de Faro

La pequeña ciudad de Faro, al sur de Portugal y muy cerca de la mar, siempre ha atraído la presencia humana, desde el Paleolítico hasta el final de la prehistoria. Su nombre surgió de la ciudad de Santa Maria de Fáraon (también llamada de Ossonoba) que era una ciudad muy importante en el tiempo de los romanos. Hasta hoy permanecen muchos monumentos de esos tiempos.
Ossonoba empezó por ser un puerto y un centro urbano muy importante durante el período de ocupación de los romanos y de los árabes. El puerto de Faro era muy importante porque ahí se hacían permutas comerciales de productos de África con otros países cerca del Mediterráneo. Allí se cambiaban productos como sal, especias y productos agrícolas. Era, sin duda, una cuidad muy favorecida por su localización geográfica. Al mismo tiempo y a lo largo de los años, esta ciudad fue dominada por los árabes que dejaron en esta ciudad muchas marcas de su presencia, como algunas palabras – la propia palabra Ossonoba es de origen árabe - monumentos, fechas, costumbres y comidas típicas...
En 1249 la ciudad fue integrada en el territorio portugués por D. Alfonso III completándose la Reconquista Cristiana del espacio geográfico a que hoy llamamos Portugal. Unos años más tarde, en 1499, ocurrió en esta ciudad un crecimiento muy rápido y el rey D. Manuel hizo muchos cambios por toda la ciudad con la creación de hospitales, iglesias, aduanas... En 1540 Faro fue considerada una ciudad a través de la carta regia de D. João III.
En 1596, el conde de Essex trajo para la ciudad 3000 hombres ingleses que incendiaron casas y monumentos y robaron la gente más desfavorecida. Con el terremoto de 1755 la ciudad fue también considerablemente danificada.El nombre Faro, después de muchas y graduales modificaciones, sólo apareció en el siglo XVIII y permanece hasta hoy.
Son muchos los monumentos que muestran el pasaje de los árabes por nuestra ciudad: podemos encontrar calles antiguas, monumentos y museos de gran interés y bellos edificios antiguos, a finales, esencialmente, de los siglos XVIII y XIX. Los mejores ejemplos arquitectónicos pueden ser vistos entre el centro de la ciudad y en el Largo do Carmo, tal como el Palacio Bivarin.
Hay locales muy bonitos: el Largo da Sé, con bellos edificios, el Paço Episcopal del siglo XVIII y la rica catedral; la iglesia de San Pedro, dedicada al santo de los pescadores y con un magnífico altar barroco; el curioso Cementerio de los Judíos, del siglo XVIII; el Arco da Vila, construido en el local de entrada de un castillo medieval del siglo XIX; el Arco del Repouso, de origen árabe, entre muchos otros... Faro es una ciudad muy bonita e interesante.
Durante todo el año es visitada por extranjeros de todo mundo porque les encanta sobre todo el clima.
Filipe Ruivo Guerreiro
Escola Secundária de Pinheiro e Rosa

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